Cataluña se hunde por culpa del ‘procés’

Cataluña vive en un estado de excepción prácticamente permanente. Los ciudadanos ya ven a la anormalidad democrática de forma diaria. Y lo cierto es que el “procés separatista” de Cataluña respecto a España ha sido eje vertebrador para dividir a la sociedad catalana y que los separatistas se salten las leyes de un Estado Democrático y de Derecho, forzando también a miles de empresas a su paso a irse del territorio catalán, y aunque ahora nos encontramos en una aparente legalidad a raíz de la aplicación del artículo 155 moderado, ya que es cierto que nadie se salta la Ley que emana en la Constitución Española, los secesionistas persisten en seguir su camino unilateral y rupturista sin tener la mayoría de los votos, pero siendo favorecidos por una ley electoral caduca y desigual. Algo que es inconcebible, porque Ciudadanos ha ganado las elecciones catalanas del pasado 21-D.

No obstante, a los separatistas parece preocuparles poco este panorama de crisis absoluta, ya que están únicamente les importan los suyos, y entre sus peticiones está la apoyar que los golpistas a la fuga tengan una amnistía. Además quieren liberar a los delincuentes separatistas que están en la cárcel por delinquir y no por sus ideas como dicen los separatistas, algo que únicamente pasa en las dictaduras.

En la actualidad, los datos económicos de Cataluña son verdaderamente desoladores: más de 3.000 empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña, y más de 1.000 ellas además su sede fiscal desde el referéndum ilegal del pasado 1 de Octubre. Y el turismo se ha reducido de una manera sustancial, dando lugar a ofertas hoteleras inusuales en el territorio catalán.

Nada igual se manifiesta así en los tiempos recientes. Es un contexto que requiere un profundo análisis y conocimiento, en el que cual debemos recurrir a la propia historia para encontrar su símil, que lo podemos relacionar con el periodo político, social y económico de la Segunda República (1931-1936). La historia se repite y en materia económica hasta se ha superado.

Estas últimas elecciones catalanas fueron convocadas por el Gobierno de España de Mariano Rajoy de manera excepcional y debido sobre todo a la Declaración Unilateral que fue aprobada con un Parlamento catalán semivacío y votada en secreto por los secesionistas. Y cierto es que han sido muy precipitadas y diferentes a cualquiera de las anteriores, soy catalán y sé lo que hablo, conozco demasiado bien la realidad catalana para bien o para mal, y muchos no pensaban que esta etapa tan sumamente transcendental y delicada llegaría algún día, pero como advertí, ha llegado, y nadie duda actualmente de esta afirmación, ya que se han roto definitivamente todos los esquemas del pasado más moderno y hemos abierto una nueva fase en Cataluña. Precisamente, debido a que se ha destapado una estructura y una doctrina determinada, que se llevaba a término en Cataluña hasta hoy, produciendo esto al fin una fuerte convulsión social que como consecuencia ha llevado a la gran explosión de una arquitectura sistemática, que era bastante beneficiosa para exclusivamente una parte de la sociedad catalana.

Ha sido una rebeldía contra los aires supremacistas del separatismo desde bajo hasta las altas esferas. Una verdadera revolución antisistema. Los catalanes de la mayoría silenciosa, les han dicho ya “no” vais a mamonearnos más ni os vais a creer más que nosotros.

Por lo tanto, estamos realmente en un momento crucial, especial e insólito, porque aunque estemos todavía en Cataluña con una destacada incertidumbre en el panorama político, la calle ya no está igual ni tampoco la economía catalana que hace años. Las ganas de cambio son una realidad evidente. Y también un ejemplo de ello, es la denominada “Tabarnia”, porque a día de hoy está idea ha sido recibida como un importante triunfo y de potencial interés al disponer del uso de la razón. Por ello, el clamor popular no se ha hecho esperar. Los ciudadanos no quieren solo palabras vacías y falacias, sino piden hechos que les resuelvan los graves problemas que padecen en su vida diaria. Unas problemáticas que se han agravado muchísimo con esta asombrosa y esperpéntica situación, que lleva ciertamente años siendo cocinada en tierras catalanas para que fuera auténticamente destructiva.

La solución a esta deriva será mediante hechos significativos y sin medias tintas. Ya que ahora mismo todo no vale ya. La palabra está muy bien y es esencial, aparte de ser necesaria para los cambios y lo que cada uno pueda creerse, pero el instante más decisivo vendrá fundamentalmente con soluciones reales y efectivas.

Erik Alcinas

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